¿Por qué las mujeres pedimos perdón por todo? Aprende a dejar de disculparte antes de existir
Querida Creída:
¿Te has pillado alguna vez diciendo “perdona si me equivoco” antes siquiera de abrir la boca?
Yo sí. Esta semana, sin ir más lejos. Me descubrí a punto de enviarte un correo y lo primero que me salió fue una disculpa anticipada.
¿Y sabes qué? Me di cuenta de que no era la primera vez. Ni la segunda. Ni la décima. Y entonces lo vi claro: eso también es autoboicot femenino.
Nos han enseñado, desde pequeñas, a caminar con prudencia. – A disculparnos por si molestamos. – A hablar bajito para no parecer intensas. – A minimizar nuestras ideas para no parecer arrogantes. – A pedir perdón por todo. Incluso antes de hacer algo.
Pero… ¿por qué las mujeres pedimos perdón por todo?
Nos excusamos antes de exponer algo en público, antes de dar una opinión, antes de mostrar un trabajo, antes incluso de tener claro si lo que vamos a decir puede molestar.
Y lo hacemos por miedo. Miedo a equivocarnos. Miedo a no gustar. Miedo a destacar.
Ese “perdón por si no está bien” que nos sale automático es, en realidad, una forma de protegernos. Pero también nos encoge. Y —escúchame bien— encogerse no es humildad, es autoabandono.
Los hombres, en general, no hacen esto. Si dudan, lo disimulan. Si no saben, lo dicen como si fuera una oportunidad.
Nosotras, en cambio, pedimos perdón por existir con fuerza. Pero tú y yo sabemos que ya va siendo hora de soltar esa costumbre.
Dejar de pedir perdón por todo no es arrogancia. Es libertad. Es autoestima. Es poder.
Así que aquí va una lista para recordarlo cada vez que te sorprendas minimizándote:
— No necesitas disculparte por tener algo valioso que decir. — No necesitas pedir permiso para ocupar tu sitio. — No tienes que justificar tu forma de hablar, pensar o crear. — No te disculpes por brillar. — No te disculpes por aprender. — No te disculpes por ser tú.
Cada vez que digas “perdón” antes de una idea, recuerda esto: Tus ideas no necesitan una disculpa. Necesitan un micrófono. Y si te da miedo equivocarte, bien. Eso significa que te importa. Pero que el miedo no te obligue a disfrazarte de menos de lo que eres.
¿Te pasa también? ¿Sientes que te disculpas más de la cuenta sin darte cuenta? Te leo abajo en los comentarios. Y si conoces a una mujer brillante que también se disculpa antes de brillar, mándale este texto. Que sepa que no está sola. Y que no tiene que pedir perdón por ser extraordinaria.
Firmado:La Provocadora (Yolanda) y el equipazo de El Club de las Creídas (Isabel, Elena, Chus, Fernando y Vicente)
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