Si estuviéramos ahora mismo juntas (bueno, lo estamos), la mayoría de las mujeres, antes de responder, quisiéramos decir valientes (bueno, las Creídas ya decimos que somos guapas y valientes), pero lo diríamos en bajito, porque nos han educado para que seamos cariñosas y que siempre vayamos monísimas de la muerte.
Cuando éramos niñas, nos decían como un piropazo: ¡Pero qué requeteguapa estás!, pero no ¡qué valiente es esta niña! (de que estamos locas, no vamos a hablar aquí hoy). Como mucho, a alguna os habrán dicho: ¡qué mona, parece un chico de lo valiente que es…!
Ahí llegas, Villegas…
ENTONCES, QUE NOS QUEDE CLARO
Si te gustaría que pensaran que eres una valiente, es que lo eres, solo que aún no se lo has contado al mundo y esto te lo vamos a recordarte muchas veces.
Por eso, hoy te proponemos que cuando veas a una niña, o si tienes una hija, o sobrina, o la hija de la primera que veas en la calle (que las Creídas somos muy dicharacheras y hablamos con todo el mundo), le dices algo así como: ¡Esta niña tiene cara de valiente! (Y haces un gesto así como de fuerza con el brazo).
Eres la esperanza para que el mundo cambie, para alcanzar una igualdad real y cada gesto tuyo, cada preciosa palabra que sale de esa boca de alhelí o de volcán, es necesaria para esta revolución llamada mujer.
Desde el club de las Creídas, estamos deseando llegar a vuestras localidades para este aquelarre de emociones ¡propio de las mujeres valientes! ¿te lo imaginas ya…?
Fdo: La provocadora (Yolanda)
Te abrazamos, Creída. El equipazo de el club de las Creídas
(Isabel, Elena, Yolanda, Chus y Fernando)
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